Entrevista con Victor Toro: Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street – Primera Parte

24 Nov

“Nadie sabía que existían 12 millones de gentes moviéndose y trabajando y sobreviviendo en el seno de una sociedad tan grande como es los Estados Unidos. Solo ahí es que va a surgir el movimiento serio, verdadero, real, concreto.”

Por Claudia Villegas y Rodolfo Hernández – Huellas Mexicanas

Miembro fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionara (MIR) en Chile, prisionero político durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, exiliado político, y activista incansable en la lucha por los derechos de los trabajadores y los migrantes indocumentados en Nueva York y Estados Unidos, Víctor Toro -quien injustamente enfrenta un juicio de deportación y es acusado de haber pertenecido a una organización terrorista, el MIR- platicó en el sur del Bronx con Huellas Mexicanas acerca del Movimiento Occupy Wall Street y del papel de los millones de migrantes indocumentados y los mexicanos en el futuro de dicho movimiento.

Huellas Mexicanas: ¿Qué opinas del movimiento Occupy Wall Street?

Víctor Toro: Los grandes acontecimientos que se desarrollan en torno al Wall Street, como todas las grandes situaciones, siempre tienen su pequeña historia, y es muy importante recordar algún extracto de esa historia. En el 2006, en Estados Unidos explotó un movimiento social: el de los inmigrantes indocumentados. Participaron 200 mil, 300 mil, 400 mil y medio millón de gentes en las más grandes ciudades como Los Ángeles, Chicago, Nueva York, San Francisco, Washington, Virginia, Boston. Pero ese movimiento no surgió de la nada, surgió porque una situación política se había generado, se estaba madurando en el conjunto de la sociedad. Además de la existencia y la aparición y reaparición desde el anonimato, desde la oscuridad, de la existencia de un conglomerado de seres humanos que sobrepasaba los 12 millones de personas con una infinidad de situaciones humanas, sociales, económicas y políticas que reflejaban en sus rostros y en sus peticiones.

Pero paralelamente a este movimiento de los inmigrantes, ya se insinuaba en ese entonces la existencia de una crisis económico-social en las entrañas del monstruo, en Estados Unidos.  Y esta crisis era tratada de opacar, de silenciar, de no reconocerla. Estamos hablando del 2006. Y entonces, los más ultra reaccionarios, paradojalmente los causantes de esta crisis inicial en el 2006, trataban de mostrar a este movimiento social de protesta de los inmigrantes como los chivos expiatorios, como los causantes de esta crisis que se insinuaba, que aparecía. Entonces nosotros, los indocumentados, éramos los responsables del crecimiento del desempleo, éramos los responsables del aumento del terrorismo, de las diferentes situaciones que empezaba a vivir la sociedad. Si había deserción de la escuela, se decía que era porque los inmigrantes llenaban las salas de estudio. En la salud había un problema con la atención y los recursos para la salud y toda la sociedad, porque los inmigrantes estaban atendiéndose sin pagar. Entonces toda esta campaña es muy fuerte y alienta el desarrollo de sectores de la ultraderecha, del fascismo, del racismo,  del Ku Kux Klan, y de la derecha más derecha dentro del Partido Republicano como dentro del Partido Demócrata.

Y esta crisis que para muchos todavía es como una crisis encubierta, que no maduraba, que no surtía, pone a todo el mundo a reflexionar, a pensar. Siempre hay que tener presente que este territorio llamado los Estados Unidos, es un país conformado por alrededor de 350 millones de habitantes en el que la mayoría son gente anglo sajona, y por supuesto,  con un enorme crecimiento en los últimos cincuenta años de la población hispana. Se habla de que ya nos convertimos en la primera minoría. Entonces… no sé para que sirve ser primera, segunda o tercera minoría, pero bueno hemos crecido.

Es este cuadrito muy sucinto el que conlleva a que surja dentro de la lucha electoral desde hace dos años y medio atrás toda una tendencia “progresista” dentro del Partido Demócrata que postula a Barack Obama como candidato a la presidencia. Este hombre y este Partido logra capitalizar en alguna medida los descontentos, aplacar y dividir, neutralizar el movimiento de los inmigrantes, y adularlo con promesas de una posible ley de legalización en los primeros cien días cuando él fuera el presidente. Se transforma en el primer presidente negro de los Estados Unidos y es la respuesta que la clase dominante le da a esta crisis que todavía no la reconocen como tal, aun cuando en las postrimerías, al final de la campaña electoral, el Bush alcanza a decir que lo que se vivía en Estados Unidos era una recesión económica para lo cual había que realizar un rescate económico. Y logra con toda esta campaña en contra de los inmigrantes, con toda esta campaña en contra del terrorismo y el aumento de todos los males sociales en toda la sociedad, logra un apoyo en el Congreso para intentar salvar,  y rescatar de la crisis que el reconoce que se ha gestado en Estados Unidos. Una recesión con nombre y apellido de carácter económico en el país más poderoso del mundo. Y no sé a donde fueron a parar estos setecientos mil millones de dólares. Se supone que lo reparten entre los consorcios bancarios más poderosos que por su cuenta administran estos chavos, y que a veces desaparecen y nunca se sabe si sirvieron o no sirvieron, ni en que se invirtieron.

Pero también, apenas asume Obama, logra otro stock de dinero -un poquito mayor-  y también busca los mismos objetivos que buscó Bush. Y uno llega a pensar mal intencionadamente -o bien intencionadamente- que como que se repartieron la torta. O sea, los primeros 700 mil millones se los llevaron los Republicanos y los otros 700, los Demócratas. Se los repartieron entre sus adictos, sus apoyadores, y trataron de salvarse como dice el dicho, “que se salve el que pueda, pero primero nos salvamos nosotros.” Y eso ha pasado como desapercibido, ya nadie se acuerda de esta cantidad de dinero, que además sale del bolsillo de los contribuyentes, de cualquier persona que contribuye o que está en el frente laboral de este país. De ellos es, dinero para salvar a los que causaron la crisis -o sea, a los poderosos. Entonces con eso, Obama  y el Partido Demócrata, partía de reconocer que sí había una crisis y una recesión económica y que paulatinamente han sido más enfáticos en describir esta crisis.

Nunca los inmigrantes han sido acusados como los posibles culpables o uno de los culpables de la gestación de esta crisis por parte de la crisis dominante, por parte de los racistas, por parte de los sectores más ultraconservadores, ultra reaccionarios, tanto dentro del partido Demócrata como en el Partido Republicano, en el Congreso o en la Cámara, en la Casa Blanca o en el Pentágono. Siempre siguen teniendo esta opinión. Entonces, esta situación de recesión económica se ha prolongado por demasiado tiempo en los Estados Unidos. Ellos creen que ésta puede terminar, pero también dicen que todos los visos económicos de todos los economistas y estudiosos de aquí de los Estados Unidos -de todas las filiaciones políticas- es que no sólo la crisis se ha prolongado en el tiempo, sino que existe la amenaza de una profundización y la posibilidad de que se desarrolle de una manera más profunda. Y eso lo dicen hasta voceros del gobierno, y ahora lo repiten con más fuerza los que causaron la crisis original en los Estados Unidos, y que son la oposición Republicana racista.

Es en ese transitar que estamos, cuando ocurre la profundización de la crisis en Europa por salvar a Grecia. Ahí ha habido una última salida de parche para la situación. ¡Todos han sido parches, todas las soluciones! Para ayudar a Europa, para ayudar a España, para ayudar a Francia, para ayudar a la propia Inglaterra e incluso para salvar a la propia Alemania. Entonces esa crisis también se ha ido manteniendo en el tiempo y así es que surgen todos estos llamamientos populares para enfrentar nuevas y viejas situaciones. Viejas situaciones como la del África del Norte, que se producen grandes movimientos sociales convocados por el Internet, el famoso facebook, y el famoso twitter, y etcétera. La revolución de los twitter, la revolución de los facebook, y la revolución del Internet convocando a la liberación y la revolución del África del Norte. Y generan grandes movimientos sociales, y lanzan grandes movimientos de descontento a las grandes plazas populares, y tumban regímenes autoritarios, tumban dictaduras como las de Mubarack, cae Egipto y cae Túnez y caen un montón de pequeños gobiernos, mientras que por el otro lado también ellos desarrollan otras guerras paralelas donde las contradicciones toman una dirección diferente, como es en el Yemen, donde el gobierno que ahí existe es un gobierno títere del imperialismo y ahí pues no están las mismas fuerzas que involucran en Libia y tratan ellos de parar estas revoluciones superficiales por el Internet, pero que no son todavía revoluciones sociales.

Como yo decía en una conversación hace poco: la revolución no se hará por Internet. Hay que decirlo de manera enfática y radical, porque por Internet no se construye poder popular y comunitario. No se construye una alianza social revolucionaria de los pueblos, no se construye un partido revolucionario, no se construye una conciencia revolucionaria, no se educa combatientes y militantes para la lucha de clases. La lucha de clases es el termómetro histórico infaltable en todo acontecimiento histórico. Desde ahí es que surgirá la posibilidad de hacer avanzar todos estos movimientos sociales. No los estoy rechazando, pero no nos hagamos grandes ilusiones en estos movimientos convocados desde arriba.

La revolución siempre será una revolución de abajo y será un enfrentamiento de clase que en algunos momentos es encubierto como fue la lucha de los inmigrantes por 15 o por 20 años: silenciosa, desconocida. Nadie sabía que existían 12 millones de gentes moviéndose y trabajando y sobreviviendo en el seno de una sociedad tan grande como es los Estados Unidos. Solo ahí es que va a surgir el movimiento serio, verdadero, real, concreto. Entonces, eso no significa que no valoremos estos movimientos contestatarios, estos movimientos de indignados e indignadas. Ellos están haciendo su aporte, Liberty Plazaestán haciendo su contribución, están involucrando a amplios sectores que están siendo afectados por la crisis. Porque no sólo aquí ha sido la crisis de los migrantes. La recesión creó la crisis del sector hipotecario. Por ahí Obama tiró una medida de parche para beneficiar a 900 mil personas, ¡pero son 9 millones los afectados por la crisis hipotecaria! ¿Y qué pasa entonces con los otros millones de gentes? Puede que hayan unas soluciones de parche para los desempleados. Son el 13% de la población. El 13% de la población desempleada significa que son 45 millones de desempleados en este país producidos por la crisis actual.

A eso hay que agregar los afectados por la crisis crónica en los Estados Unidos, los que nunca han podido trabajar, los que viven de todas las entradas y el estado de bienestar y todos los resquicios, los que estuvieron en la guerra y que viven del sistema y que viven un sistema disfrazado. Esos son millones, son más que los 45 millones. Deben haber aquí, superior a 100 millones de gentes que no trabaja en este país, que no está resolviendo sus situaciones, y eso ha implicado el aumento del desamparo, el aumentó de los problemas económicos. Se acerban los ánimos y por lo tanto hay una situación de violencia generalizada que atraviesa todos los poros de la sociedad y del ser humano. Por eso es que hay más violencia doméstica, más robo, hay más violaciones, hay más crímenes, más presos, etcétera. Hay una tendencia mínima a la descomposición del sistema mismo cuando empiezan a expresarse de manera tan masiva estas situaciones, este cuadro. Ustedes ven los cuadros de la gente que anda haciendo fechorías en la calle es mayor en todas las direcciones. No sólo de violaciones, de robo. Hay gente que está asaltando bancos, que se está metiendo al supermercado. Y que hay un estado de corrupción generalizado, no sólo a nivel mínimo. Ya los políticos están robando a manos llenas y de forma descarada: los concejales, los gobernadores, los alcaldes y los pacos –los policías. Hay dos o tres procesos en los que se están investigando a grandes grupos de policías en las más altas esferas que han estado involucrados en contrabando de drogas, armas, etcétera. Hay unos mínimos rasgos de la descomposición por consecuencia de esta recesión reconocida y a veces desconocida por los estamentos del poder.

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