La ocupacion y el regreso de la desobediencia civil en EU: Creatividad infinita en la escuela de la rebeldía

30 Nov

Por Radiosonidera
Despues de casi más de dos meses de mantener las ocupaciones en diferentes ciudades de los Estados Unidos, la policía ha tratado de desalojar y dispersar a las masas que no se cansan de gritar que son el 99%. Algunas veces los cantos de “Esto es como se ve la Democracia” y otras veces recurriendo al Mic Check -el llamado micrófono del pueblo- los indignados de las ocupaciones de Estados Unidos tratan de mantener lo más sólido de este movimiento, las plazas ocupadas.

Sin embargo entre las pláticas empiezan a surgir dudas sobre los siguientes pasos de este movimiento de ocupación ante el inminente invierno y el acoso policíaco. Es evidente que el flujo de gente ha empezado a decaer, y ante las trampas del uso excesivo de la tecnología, muchos de los que antes estaban al pie de guerra en las ocupaciones, ahora se conforman con seguir desde la comodidad de sus casas las transmisiones en vivo que se realizan a través del internet.

Hace unas semanas mi compañero y yo recorrimos por casualidad Estados Unidos de costa oeste a costa este. Lo que encontramos en el camino sin duda invaluable, el diálogo cara a cara con aquellxs que siguen de pie en las plazas, tratando de organizarse, apoyando a sindicatos, con planes desarticulados de tomas de edificios, sin realmente entender cuáles son las demandas específicas de este movimiento, enfrentando al reto de tratar de realizar la coordinación de un movimiento diverso que no tiene pies ni cabeza, pero sin duda motivados por el hecho de que este movimiento de los indignados en Estados Unidos es un respiro de la monotonía y obediencia civil que ha reinado en los Estados Unidos desde que la policía desarticuló los movimientos de las Panteras Negras en Oakland California y MOVE en Filadelfia respectivamente.

Definitivamente un patrón de la mayoría de las ocupaciones es la constante frustración de muchxs debido a lo desarticulado del movimiento, y al hecho de que existen divisiones y opiniones encontradas. Para algunxs es triste el hecho de que en las Asambleas Generales halla desacuerdos, confusión e incluso enfrentamientos verbales, sin embargo, desde una perspectiva con un poco de distancia y perspectiva, esto es el mero resultado de la convocatoria amplia que ha logrado este movimiento del 99%. Después de años de conformidad e intentos aislados de centros comunitarios autónomos, este movimiento de ocupación trae la posibilidad del diálogo y el reto para los activistas de la vieja guardia para poner en marcha la teoría, sin perder de vista el hecho de que este movimiento no necesita de líderes o doctrinas, si no de la capacidad de construir una propuesta autónoma desde abajo y de forma horizontal.

Una crítica fuerte al movimiento del 99%, dependiendo de la ciudad y el contexto, es la falta de representatividad y participación multiétnica. A pesar de que algunxs activistas se empeñen en ser auto críticos y recordarse a si mismos sobre sus privilegios raciales, el movimiento parece excluyente para la población que no habla la lengua inglesa. También hay que recordar que Estados Unidos es el país que ha causado la inmigración forzada de miles de inmigrantes que han dejado sus países arruinados detrás, y al llegar al país del sueño americano se enfrentan a leyes anti racistas que les persiguen y encierran. ¿Por qué habrían estos grupos de inmigrantes de tener alguna simpatía con el movimiento de norteamericanos en sus mayoría de raza anglosajona?. Esta es una pregunta que muchxs inmigrantes le hacen al movimiento. Bueno, la respuesta no es tan simple. Requiere de hechar un vistazo hacia atrás a la historia y al orden mundial en el que sobrevivimos. Requiere de un acercamiento de los movimientos sociales de inmigrantes a los movimientos sociales en Estados Unidos y viceversa. Y para muchxs la obligación social a participar en este movimiento por muy confuso que parezca, el simple hecho de que un movimiento que surge en la panza de la bestia debería ser mucho más efectivo que las manifestaciones que hemos podido mantener frente a los consulados de Estados Unidos en los países Latinoaméricanos, sin menospreciar la lucha de nuestros pueblos en América Latina, sin lugar a dudas, muchas de estas manifestaciones se miran como gritos de hormigas ante los pies de un gigante. Sin embargo estos movimientos sociales que se han gestado por años en América Latina con limitados recursos y creatividad infinita son una escuela de rebeldía que brinda la experiencia de la tradición de las ocupaciones por años, a lo que llamamos plantones. Años de mantenerse bajo la lluvia con carpas, de organización social, de cooperativas de comida, de radios comunitarias que no necesitan permiso para transmitir las voces del pueblo, de barricadas, de desobediencia civil de aquellxs que no tienen miedo, pues aquél que lo ha perdido todo no tiene miedo, y así en nuestros países en América Latina, hemos pasado años bajo el terror y opresión militar que ha sido inyectada por el gobierno estadounidense. Hemos aprendido a sobrevivir con rebeldía.

Así como es necesario para el inmigrante mantener su identidad cultural, debería ser también necesario conocer sobre la historia de la tierra donde pone sus pies. De ser así, poco a poco nos daríamos cuenta que esta nación que se mantiene con el discurso de la democracia al mismo tiempo que mantiene la invasión militar en otros países, lleva años de opresión desde el día en que los colonialistas pusieron sus pies en este continente mal llamado América. Este país desde el principio ha controlado a las minorías a base no sólo de racismo, sino de clasismo. Cuando los primeros anglosajones llegaron a este país, no fueron solamente los ricos quienes llegaron, sino también sirvientes pobres de piel blanca que abandonaron sus países en busca del sueño americano. Cuando los colonizadores desembarcaron a los primeros esclavos negros, fue claro desde el principio que no tenían la más mínima intención de tratarles como seres humanos, si no como animales. Y cuando las condiciones de los esclavos negros y los sirvientes blancos fueron similares, y se empezaron a crear alianzas interraciales para derrotar a los anglosajones en el poder, estos mismos decidieron seguir aquél viejo dicho: Divide y vencerás. Ofreciendo a los sirvientes blancos la posibilidad de ser libres después de cierto número de años de trabajo y de adquirir tierra, estos decidieron desvincularse y abandonar a su suerte a aquellxs sin duda desgraciados por el color de su piel, los esclavos negros tendrían que llevar su lucha con sus propias manos. Fueron los capataces, los que construyeron el sistema de leyes en este país, los terratenientes quienes desarticularon las alianzas interraciales. Y siguen siendo los dueños del dinero los que tienen el poder, aquellos quienes dictan las leyes en este país, sin importar el color de su piel, tales como el Consejo de Intercambio Legislativo Americano (ALEC por sus siglas en inglés), quienes tejieron la ley SB1070 en Arizona que habilita a las fuerzas policiales a realizar detenciones basadas en el perfil racial. Y en los barrios negros pobres de Filadelfia estas mismas fuerzas policíacas siguen asesinando jóvenes, llenando de drogas y armas las calles. Creando inestabilidad e irritación entre los que son los más oprimidos.

Sin tratar de crear divisionismo, si no de comprender el territorio donde surge este movimiento y de ser más hábiles en nuestras estrategias y de aprender de los retos que se nos presentan es necesario nombrar varias verdades, sin que éstas nos lleven a la frustración, la indiferencia y a la no participación.
Ante el divisionismo entre activistas en Estados Unidos, es claro que las luchas que les atañen son prioritariamente diferentes. Mientras unxs luchan por igualdad económica, otros luchan por el derecho a sus derechos humanos básicos, a la no discriminación por el color de piel, un lugar donde dormir, comida, acceso a los servicios médicos, educación. Así algo de gran interés que he encontrado en mi experiencia personal en las ocupaciones es la reunión de todxs aquellxs que están inconformes en las calles por una u otra razón. Y las Asambleas Generales recuerdan al mito de la Torre de Babel, donde las miles de lenguas hicieron imposible el diálogo entre aqullxs que osaron retar al Dios cristiano en la construcción de una torre que casi alcanzaba el cielo desde donde domina y dicta las leyes bajo las cuáles hay que vivir. Es de alguna manera hermoso ver en las ocupaciones a activistas inconformes durmiendo espalda con espalda con aquellxs a quienes antes no se atrevían a mirar a los ojos, a los vagabundos que viven en la calle, a los locos que mantienen vivas las ciudades de Estado Unidos, otras víctimas más del sistema policíaco.

Es un reto enorme para este movimiento construir las bases que permitan el dialógo directo. El movimiento si bien necesita mantener su base que constituyen las plazas ocupadas, ya que estas le dan visibilidad al movimiento y permiten que cualquier transeúnte se acerque, también es necesario tomar los espacios que permitan mantener estas discusiones en las cuáles construiremos un movimiento articulado entre todxs estxs que nos miramos diferentes. Y necesitamos de tácticas efectivas coordinadas entre las diferentes ocupaciones a lo largo del país. Es un común denominador en la mayoría de las ocupaciones que es necesario moverse bajo un techo ante las inclemencias del clima. Este 6 de Diciembre hay un llamado que hace la Ocupación de Wall Street en Nueva York para tomar las casas que han sido hipotecadas. Las voces en la Asamblea general de Oakland el pasado 15 de Noviembre un día después de su desalojo apuntaban a lo mismo: dirigir el movimiento a tomar las casas que han sido arrebatadas de sus dueños, y tomar las escuelas que han sido cerradas por los gobiernos de las ciudades. Desde la ocupación de Oakland también la acción coordinada para este 12 de Diciembre el cierre de los puertos de la Costa Oeste. Acciones coordinadas efectivas.

Así los pasos para este Invierno para resistir en el movimiento de los indignados en los Estados Unidos enfrenta grandes retos, pero afortunadamente también va apreciándose claridad entre la turbulencia: diálogo, horizontalidad, unidad, creatividad, intercambio de experiencias, inclusión, toma de espacios, acciones coordinadas entre las diferentes ocupaciones, autonomía, análisis de lo que hasta ahora se ha logrado, preparar la estrategia para la primavera… no nos vamos, tenemos mucho trabajo que hacer en este invierno con creatividad desde la escuela de la rebeldía y la desobediencia civil.

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