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29 Abr

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451 en la Plaza de la Libertad (ex-Zucotti Park)

8 Dic
Escrito por Peter Linebaugh para Sin Permiso

Traducción  de Lucas Antón

La destrucción con nocturnidad y cobardía de más de cinco mil volúmenes de la “Biblioteca Popular” la semana pasada, un depósito de conocimiento reunido por el movimiento “Ocupa Wall Street” exige el más vigoroso contrapeso. El alcalde Bloomberg de Nueva York ordenó dicha destrucción, que fue coordinada desde luego con Wall Street y la Casa Blanca.

Que el número 451 se convierta en su matrícula, que sea su número de Seguridad Social, que pase por contraseña de sus miles de millones, que sea su absoluto carné de identidad, pues el mundo hoy le conoce como aquel que llevó a cabo la distopía de la quema de libros descrita en Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury, que se saben todos los alumnos de los institutos norteamericanos.

O bien podría compararse la destrucción efectuada en el Parque Zuccotti a la quema de libros en la Alemania de 1933. Las hogueras alemanas movieron a un camarada de 1968 a colocar en el lugar de la horrenda acción de los nazis una placa con las palabras que Heinrich Heine escribiera en 1821:

wo man Bücher verbrennt,
Verbrennt man
Auch am Ende Menschen

que viene a significar poco más o menos, ‘allí donde el hombre empieza por quemar libros termina quemando gente’. Existe, por supuesto, una diferencia entre 1933 y 2011. La distancia entre el gas del holocausto y las quemaduras del pulverizador de pimienta es substancial, pero se trata de una distancia que sigue un continuo químico semejante y comparte el mismo miedo a las ideas. Aunque los plutócratas están confabulados con los belicistas, ya no están organizados como capital nacional y social, el capitalismo está hoy globalizado, nos dicen constantemente, no es nacional ni social. Sin embargo, nosotros, el 99%, estamos en todo el mundo y somos cada vez más sociales.

Los libros del Parque Zuccotti Park se apilaron en contenedores pertenecientes al departamento de sanidad pública. El pretexto de la destrucción era “limpiar” el parque, el cual, según afirmó el alcalde, estaba lleno de “porquería”. Esta retórica es la de Mein Kampf. Pero nadie se engaña. Estos actos son intentos deliberados de destruir las ideas y los muchos “síes” del movimiento contra el neoliberalismo, y nuestra absoluta negación de la blasfema noción de que el dominio del 1%, con sus guerras, sus deudas y trabajos es inevitable y eterno.

Arrasar con los libros es signo de los tiempos tanto como la deliberada destrucción de las antigüedades y la Biblioteca Nacional de Bagdad. En el caso de Mesopotamia, los libros contenían la sabiduría de las primeras ciudades de la historia humana; en el caso del Parque Zuccotti, la sabiduría era a buen seguro la de las próximas ciudades de la historia humana. Bueno, no sólo de las ciudades. Evidentemente, el país y los mares y la estratosfera son lugares de porquería y destrucción que necesitan reparaciones. Hasta el jubileo bíblico del perdón de la deuda, la manumisión y la restauración de la tierra entraña un tiempo de barbecho para dar a un descanso al suelo.

Hoy en día el 1% espera toda clase de respeto, como si el dinero lo otorgase, mientras que nosotros, el 99%, nos vemos degradados y devaluados. Nuestra riqueza no es lucro asqueroso. Nuestra riqueza consiste en ideas, consiste en nuestros libros, consiste en la prefiguración de nuestra relación con los demás. Nuestra riqueza se cifra en nuestras asambleas en las que el “micrófono del pueblo” nos devuelve a la etimología de asamblea, ecclesia, que significa “convocar”.

A las pocas horas, se repitió la convocatoria y la gente volvió a re-unirse al objeto de re-constituir el movimiento para ocupar Wall Street. Entre las señales había una que sin duda era una llamada: “Arrest one of us; two more appear. You can’t arrest an idea!” [“¡Detienes a uno, y otros dos vienen, que las ideas no se detienen!”]. Las ideas no son “cosas completamente muertas”, como dijo Milton (Areopagitica, 1644), “son tan animadas, tan vigorosamente productivas como esos legendarios dientes de dragón, y sembradas aquí y allá, pueden acabar brotando como hombres armados”. Escribía en medio de una guerra civil; nosotros podemos decir que estamos armados de libros e ideas. Nuestras ocupaciones, aquí y allá, y por doquier, las encarnan. No hay más que ser testigos de la elocuencia de voz queda y la sólida compostura del bibliotecario de “Ocupa Wall Street” en la rueda de prensa de antes de ayer para comprender esta ecclesia.

Esta – la relación entre palabras y hechos – es la cuestión esencial. La Ocupación de Wall Street tendía hacía una unidad de acción y habla, pues la acción de la ocupación creó la asamblea en la que podía darse el hablar claro y alzar la voz. La discusión resultante crea el conocimiento del futuro revolucionario. La lucha por las ideas es una lucha por el espacio: así pasaba en las colinas y montañas de las guerrillas de liberación, y con los campesinos y soldados de los soviets, ese fue el caso de los pequeños granjeros y artesanos de la guerra civil inglesa, y el de la cancha del juego de pelota en la que empezó la Revolución Francesa de 1789; así ocurrió en el Zócalo de Oaxaca; y fue lo sucedido en innumerables acampadas históricas en bosques y campas, de la rebelión de Kett a los zapatistas de Chiapas. En todos estos lugares fue la combinación de ideas y gente en asamblea en algún espacio real, ocupado, la que resultó creativa: las ideas por si solas quedan rápidamente sofocadas en cubículos de estudio aislados, las multitudes por si solas se vuelven estúpidas rápidamente en los estadios de los deportes permitidos. Cuando se unen nuestro movimiento se pone a la altura de su nombre. Puede empezar la historia. De ahí que nuestros enemigos tengan la necesidad de reprimir nuestros hechos y nuestras ideas. La protección de esta relación entre ideas y asamblea es lo que olvidó la Constitución norteamericana y hubo que arreglar enseguida la primerísima enmienda.

Entrevista con Victor Toro: Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street – Segunda Parte

28 Nov

Por Claudia Villegas y Rodolfo Hernández | Huellas Mexicanas

 
Miembro fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionara (MIR) en Chile, prisionero político durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, exiliado político, y activista incansable en la lucha por los derechos de los trabajadores y los migrantes indocumentados en Nueva York y Estados Unidos, Víctor Toro -quien injustamente enfrenta un juicio de deportación y es acusado de haber pertenecido a una organización terrorista, el MIR- platicó en el sur del Bronx con Huellas Mexicanas acerca del Movimiento Occupy Wall Street y del papel de los millones de migrantes indocumentados y los mexicanos en el futuro de dicho movimiento.

 

Vea la Primera Parte

 

Víctor Toro: En este cuadro es que aparece el movimiento del Wall Street. No es algo que se instaló como el Hollywood de la indignación, el Hollywood de la protesta en la Plaza Liberty o en la plaza de enfrente. No: es una expresión de la lucha de clases encubierta que se viene desarrollando por largos años y que hoy ha salido a la superficie y empieza a manifestarse en diferentes lugares de la sociedad norteamericana de una manera más abierta. Siempre es lucha de clases, sea encubierta o abierta. Siempre es lucha de clases, no hay otra forma en que se presente la gente que vive de un salario y del que vive del salario de la gente que trabaja. Se puede haber que hayan años de silencio, de esta lucha encubierta. Siempre habrá una lucha de clases, y esa es una expresión mínima de la lucha de clases. Esos son los hijos de los estudiantes que han tenido problemas para continuar con sus estudios y está ahí en el Wall Street; esos son los hijos de las mamás y los papás que perdieron sus casas en la crisis hipotecaria; esos son los que se quedaron desempleados en distintas corporaciones, incluso bancarias que fueron quebrando, que obligaron a quebrar; esos son los hijos de la pequeño burguesía y de la clase media norteamericana que viven una situación difícil incluso, que muchos de ellos han sido arrastrados al desamparo, al desempleo y a vivir como pobre, porque los últimos índices sobre pobreza en Estados Unidos, dicen que uno de cada 10 norteamericanos –pensando que son 350 millones los que aquí viven- o ya vive en la pobreza o está en camino a la pobreza.

 
Entonces, ese es el cuadro por el cual se levanta este movimiento del Wall Street: logra interpretar el querer y el sentir sensible de mucha gente afectada por la crisis y veinte tipos que se instalan un 17 de septiembre inicialmente ahí en esa plaza frente a un centro tan simbólico como es el Wall Street, la institución, la organización más corrupta, más odiada, más identificada del mundo como la responsable de la crisis mundial y logran entonces concitar la atención mundial de los medios de prensa, logran concitar el sentir y el querer de la gente, logran el apoyo efectivo de un poderoso movimiento de descontentos y hoy son una fuerza indiscutible de la coyuntura, del momento puntual, de la lucha de clases en sus particulares condiciones, de un movimiento que podrá desarrollarse por largo, mediano o corto tiempo, dependiendo de que si las condiciones subjetivas que necesita para que se desarrolle se presentan y le abren las puertas.
Estoy hablando en el sentido de que si este movimiento logra concitar el apoyo de los sindicatos de la clase obrera, del sector más afectado -incluso más que ellos- de las organizaciones de los barrios, de las comunidades, de los pobres, los marginados de los Estados Unidos, especialmente de la juventud y mujeres que son los grupos que más sufren las consecuencias de la recesión. Si ellos logran integrar, porque sí, ya han atraído el cariño y el aprecio de todo el movimiento de descontentos; pero no basta. No basta con cariño, también hay que hacer el amor y a ellos les falta hacer el amor con la clase obrera, con el pueblo, con los obreros, con los campesinos, con las fuerzas motrices de la producción, con las fuerzas motrices de toda revolución. Entonces, si ellos no logran encauzar su lucha con toda la lucha histórica, incluso con la de los inmigrantes, sino logran atraer la lucha de los inmigrantes y transformarlo como una lucha común, una lucha conjunta -y nosotros también tenemos que hacer lo mismo- ese movimiento podría pasar a la historia como algo simbólico, significativo, importante que dejará sus contribuciones, su aporte, pero estaríamos diciendo en los próximos meses: la lucha continua.

 
Porque no basta que se desarrollen las condiciones objetivas en una sociedad, no basta que las masas se lancen a la calle por su cuenta, por su propia iniciativa, no basta con generar movimientos puramente figurativos, sino somos capaces de generar los movimientos reales, los movimientos encubiertos de la sociedad, de la gente que vive la opresión y la explotación centenaria en la industria, en la minería, en el campo, en los servicios, en los principales centros productivos de la sociedad norteamericana. No estamos en la dirección correcta si eso no se produce.

 
Yo creo que hoy más que nunca los revolucionarios norteamericanos trabajen, trabajemos en la construcción de todos los pequeños elementos, desde los más simples hasta los más complejos para que se desarrollen las condiciones subjetivas: la organización sindical, la organización social, la organización comunitaria, la organización de la juventud, la organización de la mujer, la organización de la clase obrera, la organización de los campesinos, de todos los sectores afectados por la crisis, pero en una dirección de clase, en una dirección combatiente, hacia la idea de lo que aquí está en crisis no es sólo el Wall Street, y que el enemigo no es sólo el Wall Street, es el Wall Street y todo su complejo mundial de opresión y de explotación: el capitalismo, el imperialismo, el complejo industrial, minero, el complejo agrícola, el complejo marítimo, el complejo urbano, el complejo de las mafias, de la salud, de la educación, el complejo que se mueve tras el complejo burocrático, el capital financiero, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio, las Naciones Unidas incluso, que avalan intromisiones y participaciones en guerras como la de Libia y que ha perdido toda su legitimidad.
El movimiento de Wall Street ha servido para identificar al enemigo, para que los enemigos queden cristalinos ante los ojos y muestren entonces que los chivos expiatorios en que nos transformaron a los inmigrantes, no era mas que la estrategia de los grandes capitalistas para encubrir su robo, para encubrir sus saqueos llevado a cabo justamente desde el Wall Street y de todos estos complejos, como el militar, que ha sido el que más ha invertido dinero desde los bolsillos de los contribuyentes en los Estados Unidos, llevando todos esos capitales a guerras innecesarias como en Irak, Afganistán, Libia y casi todos los países del Medio Oriente y en la propia América Latina, que si bien es cierto no ha habido una guerra declarada como la que hemos sufrido en el Medio Oriente y en el África del Norte, ellos también han desarrollado una guerra económico-social con los llamados acuerdos de libre comercio y que sin mucha intervención militar -como el golpe de estado en Honduras, o la intervención de las bases militares en Colombia – toda esta ofensiva de los acuerdos de libre comercio para América Latina, con un poco de presión para los lambe botas de la burguesía latinoamericana, han logrado implementarlos y desarrollar su estrategia que le es coherente a la estrategia que tienen a nivel internacional, especialmente en el Medio Oriente.

 
Esa es la forma como los gringos, paralelamente a la guerra, paralelamente a su estado de gran represión que mantienen en este país, lo desarrollan a nivel de América Latina, y sin muchos aspavientos, sin muchos escándalos esto se ha venido produciendo, incluso asustando a los llamados gobiernos progresistas y a todas las ideas reformistas de América Latina, incluso hasta los que predican un llamado socialismo del siglo XXI. Todos estos aparecen como cosquillosos, como en retroceso y por eso muchas veces ocurren hechos que aparentemente no se entienden, como el retorno de Manuel Zelaya a Honduras, el arresto de un famoso poeta colombiano en Venezuela, o la expulsión de guerrilleros de Venezuela a Colombia, etcétera, que se enmarcan en una política de gran presión y de gran chantaje de Estados Unidos sobre América Latina. Y a nivel económico, pues lo más grave son los famosos acuerdos de libre comercio que es la moderna forma de rapiña.

 
HM: Víctor,  algunas de las reivindicaciones que aparecen en el movimiento Occupy Wall Street plantean regresar al viejo sistema de privilegios del cual se han beneficiado algunos de los que están allí. ¿Cómo se podría avanzar en esas reivindicaciones y de qué forma los migrantes en esta ciudad o en Estados Unidos podrían impulsar un cambio en la forma en como se están desarrollando los acontecimientos?

 
V: Yo creo que las reivindicaciones, la plataforma de los indignados, es expresión de eso, solo ellos son indignados. No se proclaman como un movimiento anti-capitalista ni anti-imperialista, pero si son la expresión de la explosión de un primer movimiento en el contexto de la crisis coyuntural que vive el capitalismo. Eso es una primera cosa. En segundo lugar, si son expresión de la lucha de clases. La lucha de clases, la que lleva la clase obrera, los sectores productivos principales siempre involucran a infinidad de sectores en el enfrentamiento y estos siempre asumen diferentes comportamientos y diferentes reivindicaciones, y las reivindicaciones de la clase media y de la pequeño-burguesía no pueden ser las de la clase obrera, las del socialismo, las de una organización revolucionaria, hasta que las fuerzas motrices principales afectadas por la crisis y por este despertar, este desarrollo de la lucha de clases no se vayan perfilando como protagónicas. Sólo tenemos que entenderlo como un movimiento más, como al lado del movimiento de los inmigrantes, y los inmigrantes tienen su propia plataforma y sus reivindicaciones golpean y amenazan mucho más fuerte incluso que los propios indignados al sistema, que tiene que resolver su situación. Es más difícil para el sistema el resolver la situación de 20 millones de inmigrantes indocumentados que resolver algunas de las peticiones que plantean los indignados, porque es como salvar su propia crisis, y por ello es que logran reunir 400 mil dólares de sostenimiento de su movimiento. No hay obrero que pueda aflojar diez dólares hoy para sostener un movimiento. Esos diez dólares están para la leche, para el pan, para la renta, para la comida, para el pasaje. Entonces, son situaciones diferentes, son movimientos transitorios en el curso de la lucha, los primeros movimientos que se desarrollan. Y seguramente en el transcurso del tiempo si esta crisis sigue sosteniéndose y golpeando sectores de la clase media y pequeña burguesía propietaria, comercial, urbana, sub-urbana, incluso rural; seguramente seguirán dándose movimientos de estos sectores con reivindicaciones muy propias del sector afectado. No creo que nosotros tengamos la posibilidad, sino desarrollamos nuestras propias fuerzas de pedirle a la clase media que levante la ideología del proletariado. Es imposible.

 
HM: Ni la de los migrantes.

 
V: Ni siquiera de los inmigrantes, ni siquiera. Puede ser que haiga algún nivel de sensibilidad con las causas de los inmigrantes y con algunas otras causas, pero en el discurso. Pero en la implementación practica de sus reivindicaciones, en el dialogo y en la confrontación con los que podrían ser los enemigos de los indignados, pues nosotros lo más probable es que si no desarrollamos fuerzas propias, si nosotros no ocupamos plazas, si nosotros no vamos a la huelga, si nosotros no ampliamos nuestra organización, si nosotros no generamos una propia alianza social revolucionaria, un directorio nacional revolucionario de todas las fuerzas anti capitalistas en los Estados Unidos, si nosotros no desarrollamos eso, nosotros no podemos esperar que lo hagan por nosotros. Esa es una tarea de la propia clase obrera, una tarea de los propios luchadores sociales, de los propios revolucionarios. Y apoyamos personalmente eso no como la panacea de la posibilidad de un cambio, sino que como un gran aporte a todas las causas y como una muestra que nos sirve para explicar la crisis, para mostrar lo engañado que estaba la sociedad sobre quiénes eran los culpables y los causantes de esta crisis. No son los 12 millones de inmigrantes, son el Wall Street, son los grandes capitalistas, son los poderosos, son los que invierten los recursos en la guerra. Y en eso están haciendo un aporte, en la clarificación de la lucha política, la lucha económica. Pero también para establecer un dialogo fraternal con los indignados, llamándolos a que ellos también entiendan su lucha en el contexto de la lucha de las fuerzas motrices de todo cambio, de todo proceso de cambio y de los únicos que lo pueden cambiar y que además son los que llegan hasta el final, y que son los obreros, los campesinos, los trabajadores de los mercados, los supermercados, de los restaurantes, de los hoteles, las mujeres que trabajan cuidando niños, de los que manejan, el tren, los autobuses, los taxis, etcétera. O sea, los pobres del campo y la ciudad. Además de que la fuerza motriz -y eso no hay que olvidarlo nunca- es la clase obrera. Y aquí hay todavía, en crisis pero hay, un poderoso movimiento obrero, metalúrgico, industrial, minero y agrario. Esas son las fuerzas motrices, son las fuerzas más directas, vinculadas a la producción. Mientras esas no se levanten por sus propios medios, por su propia fuerza, nosotros no podemos hacernos ilusión de un levantamiento militar progresista, ni de un grupo de millones de indignados en Francia, ni en España, ni de un millón en Chile. Son movimientos generales, auto convocados, con mucho descontento, tienen un montón de virtudes porque no creen en el viejo liderazgo político, son críticos al sistema, están pensando en algo de futuro que no saben que, pero van para allá. Entonces, todo lo positivo es lo que nosotros tenemos que rescatar de ahí, especialmente la juventud. Interesa la juventud de ese movimiento, pero también en un frontal combate a la utilización que siempre quieren hacer de este movimiento los Republicanos y los Demócratas, sobre todo en tiempos de elecciones. Y no sólo de este movimiento, lo hicieron con nosotros los inmigrantes en las elecciones pasadas, que nos engañaron con la idea de que nos daban una amnistía a cien días, ganara quien ganara. Y ahí estamos todavía, lo mismo pueden hacer con los indignados. Los Republicanos y los Demócratas son los políticos más farsantes que hay en la humanidad. Son los maestros de los lambebotas de nuestras burguesías en América Latina. Así que como decía el Che Guevara, ‘¡no hay que creerles ni así tantito!’

Vigilias en toda América por Scott Olsen, Veterano de la Marina Lesionado por un Proyectil de la Policía en #OccupyOakland

28 Oct

Desde la página de Occupy Wall Street. Aunque ya pasada la fecha cuenta un poco la historia de Scott Olsen, el veterano de guerra en Irak, lesionado por la Policia de Oakland, California.

27 de octubre de 2011

Llamamiento a realizar Vigilias por Scott en Ocupaciones en Todas Partes.

Esta mañana Occupy Oakland y los Veteranos de Irak Contra la Guerra (Iraq Veterans Against the War (IVAW) hicieron un llamamiento a todas las ocupaciones de América y del mundo, para hacer vigilias en solidaridad con Scout Olsen, ex marino y dos veces veterano de Guerra. El 25 de Octubre, Olsen sufrió una fractura craneal después de haber recibido un  disparo en la cabeza lanzado por la policía  mientras participaba pacíficamente en una marcha de Occupy Oakland.

Occupy Oakland y IVAW — una organización de la que Scott Olsen es miembro — están organizando una vigilia en Oakland. Tendrá lugar hoy, Jueves 27 de Octubre a las 19h PST, durante la asamblea general de Occupy Okland en la Calle 14 y Broadway.

También llaman a otras ocupaciones que son parte del 99%, a que hagan la vigilia en nombre de Scott esta noche. Algunas ocupaciones emplearán un momento de la Asamblea General para mantener a Scott en sus pensamientos, para honorar su compromiso con la justicia social, y para desear que tenga una buena recuperación.

Scott se incorporó a la Marina en 2006, sirvió en dos misiones y fue licenciado en 2010. Scott se mudó a California desde Wisconsin y actualmente trabaja como administrador de sistemas y redes en Daly City. Scott es uno de los cada vez más numerosos veteranos de guerra que están participando en el creciente movimiento de ocupación en EE.UU. Decía Keith Shannon, quien fue enviado con Scott a Iraq: “Scott estaba manifestándose con el 99% porque sentía que las grandes empresas y los bancos tenían demasiado control sobre nuestro gobierno, y que no se estaban responsabilizando de su rol en la recesión económica, que ha provocado la pérdida del empleo y de las casas de tantas personas”.

Personas de todo el país reaccionaron ayer con indignación ante la contundencia y violencia con que actuó la policía sobre las personas pacíficas que participaban en la protesta en Oakland — y particularmente ante la lesión de Scott Olsen. Occupy Oakland ha sido un forum público, montado en un terreno público, preocupado por cuestiones públicas como la crisis financiera de la nación, la consolidación de la riqueza y del poder, y preocupado por la habilidad de los ciudadanos para participar de manera significativa en el proceso democrático. Esta brutalidad llevada a cabo bajo la orden del gobierno de la ciudad, envía un mensaje escalofriante a aquellos que quieren participar en procesos cívicos por un cambio social.

Scott se encuentra sedado actualmente y en estado crítico en un hospital local.