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Indignados bloquean puertos de la costa oeste EE.UU

12 Dic

Compartido desde Prensa Latina

Washington, 12 dic (PL) Indignados de varias ciudades de Estados Unidos iniciaron hoy una marcha para bloquear de manera simultánea todos los puertos de la costa oeste, en protesta contra la codicia corporativa.

El plan de los grupos Anti Wall Street es ocupar las terminales desde Alaska hasta San Diego, de acuerdo con informaciones divulgadas por medios locales.

La iniciativa se llevará a cabo en Los Ángeles y Long Beach, principales enlaces marítimos con la Cuenca del Pacífico, zona en la que el gobierno norteño prevé ampliar el intercambio, como alternativa al mercado europeo.

La idea incluye las instalaciones de Seattle y Oakland, donde a principios del mes pasado miembros del Movimiento de Ocupantes paralizaron todas las operaciones por varias horas.

Asimismo, planean apostarse en las bases secundarias de Anchorage (Alaska), Tacoma (Washington), así como en San Francisco y San Diego (California).

De acuerdo con la cadena de televisión CBS, la manifestación se extenderá hasta Canadá, donde alcanzará al puerto de Vancouver, que forma parte del eje costero oeste norteño.

La actividad de esta jornada se incluye dentro del programa que desarrollan numerosos grupos de indignados desde el pasado 17 de septiembre, cuando varias personas opuestas al actual sistema financiero de Estados Unidos decidieron iniciar una serie de protestas en Nueva York.

Bajo el nombre Ocupemos Wall Street, el movimiento ganó simpatizantes y se ramificó en las principales ciudades de la nación, donde los manifestantes exigen medidas a favor del 99 por ciento de la población, afectado por la crisis y ampliar los impuestos al restante uno por ciento, que concentra las riquezas.

Varios de los campamentos establecidos como bases de los ocupantes fueron desalojados por las autoridades en las últimas semanas, a través de métodos que en ocasiones han incluido el uso de la fuerza excesiva y la violencia.

No obstante, en localidades de Atlanta, Oakland y Phoenix, los manifestantes anti Wall Street merodean por los parques durante el día y se mueven y pernoctan en las aceras en las noches.

En otros lugares como Los Ángeles, San Diego, Portland, San José, Kansas, Sacramento, Hartford, Denver, Dallas, Filadelfia, Nueva Orleáns, y Nueva York, mantienen sus asambleas generales.

La agenda comprende reuniones diarias, toma cultural de calles importantes, ferias, talleres y manifestaciones en los ayuntamientos locales, sucursales, oficinas corporativas, y juzgados.

Algunas de las marchas pacíficas y ocupaciones de oficinas han sido reprimidas por la policía a golpes o con el uso del gas pimienta, permitido solo para reprimir movimientos violentos.

El Invierno de Nuestra Ocupación

11 Dic

Una Propuesta de Michael Moore

Compartido desde Rebelion.org

Estamos en invierno. Wall Street se regocija, esperando que el cambio de estación provoque también un cambio en nuestro espíritu, nuestro compromiso: detenerlos.

No pueden ser peores. ¿No habrán oído hablar de Washington y las tropas de Valley Forge, la gran sentada del invierno de 1936/37? Históricamente siempre que llega el invierno el pueblo se vuelve más perseverante y las fuerzas diabólicas emprenden la retirada.

Todavía no hemos cumplido 12 semanas y Ocupa Wall Street ha crecido tan rápidamente, se ha vuelto tan grande, que ninguno de nosotros puede abarcar los cientos de ciudades que se han unido al movimiento, los cientos de acciones -algunas de ellas en los propios barrios simplemente, en las escuelas y en las organizaciones- que se han producido. Las charlas han cambiado irreversiblemente en el país. Ahora todo el mundo habla del 1% que se ha mandado a mudar con todo su dinero mientras el 99% lucha por llegar a fin de mes. El pueblo ya no está paralizado por la desesperación o la apatía. Muchos ya saben que ha llegado el tiempo de recuperar nuestro país de manos de los banqueros, los lobistas y sus lacayos: los miembros del Congreso de los EEUU y los legisladores de los 50 estados. Y están locos si creen que el pequeño clima de caos (conocido como el invierno del siglo XXI) que ellos contribuyeron a instalar va a detenernos.

Quisiera proponerles a mis hermanos y hermanas Ocupas que tengan en cuenta que existen muchas maneras de mantener ocupado Wall Street durante los meses de invierno. Tal vez no haya nada mejor que instalar el movimiento puertas adentro por algunos meses, ¡y ver como se agranda! (Para quienes quieren mantener la ocupación afuera, por todos los medios, háganlo, ¡los demás haremos lo mejor que podamos para ayudarlos y mantenerlos calientes!)

El invierno nos proporciona una extraordinaria oportunidad de ampliar nuestras actuaciones contra los capitanes del capitalismo que ocuparon nuestras casas con su fraudulento sistema de hipotecas que sacudió a millones de familias y las precipitó al vacío con su cruel sistema de protección de la salud que les dijo a 50 millones de estadounidenses “si usted no puede pagarse un doctor váyase usted mismo a la M”; los préstamos a los estudiantes que convierte a los jóvenes de 22 años en “prisioneros de sus deudas” en pésimos trabajos por los que no pueden seguir estudiando pero que deben aceptarlos por que se hallan empeñados en cientos de dólares durante las siguientes dos décadas; y el mercado de trabajo que deja sin empleo o subempleados, y muchos del resto de los trabajadores forzados a aceptar recortes en sus salarios, reducciones en la atención a la salud y trabajos con seguridad cero.

Pero nosotros los del Movimiento Ocupa rechazamos esta versión del “Sueño Americano”. Sugerimos a cambio que ete invierno enfoquemos las siguientes acciones: OCUPAR EL INVIERNO

Una propuesta a la Asamblea General de Ocupa Wall Street por Michael Moore

1) Ocupar Nuestras Casas. Lo sentimos banqueros, tener un techo es un derecho humano, y ustedes no podrán ocupar nuestras casas mediante ejecuciones y desalojos, porque son nuestras casas, no las de ustedes. Ustedes pueden mantener sus hipotecas pero no tienen el derecho de arrojarnos a nosotros o a nuestros vecinos a la intemperie. Con casi una de cada tres casas hipotecadas actualmente en ejecución o próximas a estarlo, el Movimiento de Ocupas va a conformar localmente “Fuerzas de lucha de los Ocupas”, para crear protecciones humanas para cuando los bancos quieran desalojar a la gente de sus casas. Si la ejecución ha ocurrido entonces ayudaremos a las familias a volver literalmente a sus hogares ejecutados (vean el pasaje de mi última película en que muestro cómo realizamos la reocupación) Comenzando hoy. Retomemos la tierra, muchas otras organizaciones en todo el país están contribuyendo a Ocupar Nuestras Casas. Muchas acciones han logrado diariamente que muchas familias regresaran a sus hogares. Esto continuará todos los días hasta que los bancos se hallen obligados a abandonar sus fraudulentas prácticas, hasta que a los dueños de casa se les permita cambiar sus hipotecas por otras que reflejen el verdadero valor de sus casas y a los que no pudieran afrontar el pago de hipotecas se les permita seguir viviendo en ellas mediante el pago de un alquiler. Suplicaremos a los medios que difundan estas acciones que están ocurriendo en todas partes, aunque raramente son difundidas (usted necesita tener un Kardashian en su casa mientras es desalojado para tener un lugar en los periódicos) No es una historia nueva (ver esta escena filmada en 1988) Recuerde también por favor, las palabras de la congresista Marcy Kaptur de Toledo (en “Capitalismo, una historia de amor”) ¡No dejen sus casas si el banco lo ejecuta! Déjelo llevarlo a la justicia y entonces PIDA al juez que solicite al banco una copia de su hipoteca. No podrá. Está fraccionada de cien modos diferentes, vinculada a otras hipotecas y vendida a los chinos. Si no pueden concretar la hipoteca tampoco podrán ejecutarla.

2) Ocupar Su Colegio. En casi todas las demás democracias del planeta, los estudiantes van al colegio gratuita o casi gratuitamente. ¿Por qué lo hacen esos países? Porque saben que para que su sociedad progrese deben tener una población educada. Sin eso la productividad, la innovación y un electorado informado se atrofian y todos sufren las consecuencias. Eso es lo que hacemos en los EEUU: hacemos de la educación una de nuestras últimas prioridades, los estudiantes que se gradúan apenas conocen el mundo ni su propio gobierno, ni su economía y luego los fuerzan a endeudarse antes de lograr su primer trabajo. Este sistema ha sido muy bueno para nosotros, no es cierto? Nos ha convertido en los líderes del mundo en… en… bueno, ok, en el número 27 o 34 en casi todo (excepto en la guerra). Esto debe terminar. Los estudiantes deben hacer este invierno lo que realmente están haciendo en docenas de campus: haciendo sentadas, ocupando las oficinas de préstamos, interrumpiendo sin violencia las reuniones de los directores e instalando sus carpas en los espacios administrativos. Jóvenes, nosotros, la generación de los de 60 les prometimos crear un mundo mejor para ustedes. Hemos logrado la mitad, ahora son ustedes quienes deben terminar la tarea. No paren hasta que esta guerra haya terminado, el presupuesto del Pentágono reducido a la mitad y los ricos estén obligados a pagar sus impuestos. Y deben pedir que ese dinero vaya a la educación, Nosotros estaremos con ustedes en todo esto. Y cuando esto se haya establecido y ustedes estén graduados, en lugar de tener una deuda de 40.000 dólares, vayan y conozcan el maldito mundo, o inventen algo en su propio garaje, o armen una banda. Disfruten de la vida, descubran, exploren, experimenten, encuentren su camino. Cualquier cosa menos ser ayudantes del jefe en Taco Bell.

3) Ocupe Su Trabajo. Aproveche el invierno para organizar un sindicato en su lugar de trabajo O si hay un sindicato, pida a sus líderes que dejen sus comodidades y se vuelvan agresivos fueron nuestros abuelos. Seguramente ustedes saben que no habríamos tenido clase media si no hubiera sido por las huelgas de los años 30-50. Dentro de tres semanas celebraremos, en mi pueblo Flint, Michigan, el 75 aniversario de los trabajadores que tomaron y ocuparon las fábricas de General Motors durante 44 días al terminar el invierno. Su acción encendió el movimiento de los trabajadores que llevó a decenas de millones desde la pobreza a la clase media. Es hora de volver a hacerlo (De acuerdo con la Oficina de Censos del New York Times, 100 millones de estadounidenses viven en la pobreza o casi. Desgraciadamente la codicia ha destruido el corazón fabril de nuestras comunidades. ¡Ya es bastante!) Aquí hay dos buenos sindicatos a los cuales los trabajadores pueden adherir y unirse: UE y SEIU. También es bueno el CWA. He aquí que deben actuar rápidamente y organizar sus lugares de trabajo (no olviden ser muy cuidadosos cuando lo hagan) Si su compañía está intentando cerrar y trasladar sus empleos a otro lugar, es el momento de ocupar el lugar de trabajo (de nuevo ustedes pueden ver, en mi película, la exitosa ocupación de una fábrica)

4) Ocupe Su Banco. Esto es lo más fácil. Simplemente abandónelo. Transfiera su chequera y su carta de crédito a una organización crediticia sindical sin fines de lucro. Es seguro y allí las decisiones no están basadas en la codicia. Y si el banco trata de ejecutar a su vecino, Ocupe la sucursal local con otras 20 personas y llame a la prensa. Póngalo en internet.

5) Ocupe la Compañía de Seguros. Es tiempo no solo de detener la existencia de 50 millones de personas sin seguro de salud, sino también de hacer un simple pedido: la eliminación de las compañías aseguradoras privadas y de lucro de la salud. No hay nada más bárbaro que permitir que se comercie y se saque provecho de la gente cuando cae enferma. No permitimos que nadie se lucre cuando necesitamos de la policía o de los bomberos. Hasta hace poco no habríamos permitido a ninguna compañía operar en una escuela pública. Lo mismo debe suceder cuando usted necesita un médico o internarse en un hospital. Hace mucho que deberíamos haber ocupado Humana, United Health, Cigna y hasta las supuestas “sin fines de lucro Cruces Azules”. Lo que necesitamos es actuar en sus campos, en sus lobies, o en sus hospitales con fines de lucro. He aquí mis ideas para los cinco lugares que podemos Ocupar este invierno. Ayuden a los ejecutados hipotecariamente a Ocupar sus hogares. Ocupen los campus de sus colegios, especialmente las oficinas de préstamos estudiantiles y las reuniones de los directivos. Ocupe su trabajo y que todos firmen su afiliación al sindicato, o rechazando que el CEO decida embarcar la empresa hacia otros lugares transoceánicos. Ocupe la sucursal de su Chase, su Citi o de su Bank of America cerrando su cuenta y trasladándola al crédito de un sindicato. Ocupe las oficinas de las aseguradoras, los cuarteles de las compañías farmacéuticas y los hospitales de pago hasta que la Casa Blanca y el Congreso aprueben la ley de la tarjeta universal de salud que no aprobaron en 2010.

Amigos, los ricos están corriendo asustados. Ustedes no necesitarán más pruebas cuando lean la historia de la semana pasada. Los más importantes estrategas Republicanos en reunión privada con ellos les dijeron que tenían que cambiar el tono si no querían verse aplastados por el movimiento de los Ocupa de Wall Street. Ellos no tenían que cambiar sus codiciosas actitudes, el modo como hablan y ven la situación. Les dijeron que no deben usar más la palabra “capitalismo” que el movimiento Ocupa ha convertido en mala palabra. Decir solamente “libertad económica” les aconsejaron. Y no critiquen al movimiento, porque la mayoría de los estadounidenses están de acuerdo con él o sienten como él. Simplemente hablen de Ocupas y de los afligidos estadounidenses: en serio.

Sí, en solo 12 semanas hemos matado su palabra más sagrada –capitalismo– y los hemos puesto a correr, a la defensiva. Hay millones corriendo tras ellos y nuestro único objetivo es quitarlos del poder y reemplazarlos por un sistema que controlado por el 99%. El 1% consiguió formar dos partidos que le obedecieran. ¿Cómo puede ser que el 1% de la población tenga dos partidos y el resto, ninguno? Esto también debe cambiar. En mi próxima carta sugeriré cómo podemos Ocupar el Proceso Electoral. Pero primero debemos comenzar con los que mueven los hilos de las marionetas en el Congreso. Es lo que llamamos Ocupar Wall Street, siempre es mejor tratar con los responsables, no les parece? ¡Ocupemos el invierno! Y el invierno nos conducirá ciertamente hasta una esperanzada Primavera Estadounidense.

451 en la Plaza de la Libertad (ex-Zucotti Park)

8 Dic
Escrito por Peter Linebaugh para Sin Permiso

Traducción  de Lucas Antón

La destrucción con nocturnidad y cobardía de más de cinco mil volúmenes de la “Biblioteca Popular” la semana pasada, un depósito de conocimiento reunido por el movimiento “Ocupa Wall Street” exige el más vigoroso contrapeso. El alcalde Bloomberg de Nueva York ordenó dicha destrucción, que fue coordinada desde luego con Wall Street y la Casa Blanca.

Que el número 451 se convierta en su matrícula, que sea su número de Seguridad Social, que pase por contraseña de sus miles de millones, que sea su absoluto carné de identidad, pues el mundo hoy le conoce como aquel que llevó a cabo la distopía de la quema de libros descrita en Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury, que se saben todos los alumnos de los institutos norteamericanos.

O bien podría compararse la destrucción efectuada en el Parque Zuccotti a la quema de libros en la Alemania de 1933. Las hogueras alemanas movieron a un camarada de 1968 a colocar en el lugar de la horrenda acción de los nazis una placa con las palabras que Heinrich Heine escribiera en 1821:

wo man Bücher verbrennt,
Verbrennt man
Auch am Ende Menschen

que viene a significar poco más o menos, ‘allí donde el hombre empieza por quemar libros termina quemando gente’. Existe, por supuesto, una diferencia entre 1933 y 2011. La distancia entre el gas del holocausto y las quemaduras del pulverizador de pimienta es substancial, pero se trata de una distancia que sigue un continuo químico semejante y comparte el mismo miedo a las ideas. Aunque los plutócratas están confabulados con los belicistas, ya no están organizados como capital nacional y social, el capitalismo está hoy globalizado, nos dicen constantemente, no es nacional ni social. Sin embargo, nosotros, el 99%, estamos en todo el mundo y somos cada vez más sociales.

Los libros del Parque Zuccotti Park se apilaron en contenedores pertenecientes al departamento de sanidad pública. El pretexto de la destrucción era “limpiar” el parque, el cual, según afirmó el alcalde, estaba lleno de “porquería”. Esta retórica es la de Mein Kampf. Pero nadie se engaña. Estos actos son intentos deliberados de destruir las ideas y los muchos “síes” del movimiento contra el neoliberalismo, y nuestra absoluta negación de la blasfema noción de que el dominio del 1%, con sus guerras, sus deudas y trabajos es inevitable y eterno.

Arrasar con los libros es signo de los tiempos tanto como la deliberada destrucción de las antigüedades y la Biblioteca Nacional de Bagdad. En el caso de Mesopotamia, los libros contenían la sabiduría de las primeras ciudades de la historia humana; en el caso del Parque Zuccotti, la sabiduría era a buen seguro la de las próximas ciudades de la historia humana. Bueno, no sólo de las ciudades. Evidentemente, el país y los mares y la estratosfera son lugares de porquería y destrucción que necesitan reparaciones. Hasta el jubileo bíblico del perdón de la deuda, la manumisión y la restauración de la tierra entraña un tiempo de barbecho para dar a un descanso al suelo.

Hoy en día el 1% espera toda clase de respeto, como si el dinero lo otorgase, mientras que nosotros, el 99%, nos vemos degradados y devaluados. Nuestra riqueza no es lucro asqueroso. Nuestra riqueza consiste en ideas, consiste en nuestros libros, consiste en la prefiguración de nuestra relación con los demás. Nuestra riqueza se cifra en nuestras asambleas en las que el “micrófono del pueblo” nos devuelve a la etimología de asamblea, ecclesia, que significa “convocar”.

A las pocas horas, se repitió la convocatoria y la gente volvió a re-unirse al objeto de re-constituir el movimiento para ocupar Wall Street. Entre las señales había una que sin duda era una llamada: “Arrest one of us; two more appear. You can’t arrest an idea!” [“¡Detienes a uno, y otros dos vienen, que las ideas no se detienen!”]. Las ideas no son “cosas completamente muertas”, como dijo Milton (Areopagitica, 1644), “son tan animadas, tan vigorosamente productivas como esos legendarios dientes de dragón, y sembradas aquí y allá, pueden acabar brotando como hombres armados”. Escribía en medio de una guerra civil; nosotros podemos decir que estamos armados de libros e ideas. Nuestras ocupaciones, aquí y allá, y por doquier, las encarnan. No hay más que ser testigos de la elocuencia de voz queda y la sólida compostura del bibliotecario de “Ocupa Wall Street” en la rueda de prensa de antes de ayer para comprender esta ecclesia.

Esta – la relación entre palabras y hechos – es la cuestión esencial. La Ocupación de Wall Street tendía hacía una unidad de acción y habla, pues la acción de la ocupación creó la asamblea en la que podía darse el hablar claro y alzar la voz. La discusión resultante crea el conocimiento del futuro revolucionario. La lucha por las ideas es una lucha por el espacio: así pasaba en las colinas y montañas de las guerrillas de liberación, y con los campesinos y soldados de los soviets, ese fue el caso de los pequeños granjeros y artesanos de la guerra civil inglesa, y el de la cancha del juego de pelota en la que empezó la Revolución Francesa de 1789; así ocurrió en el Zócalo de Oaxaca; y fue lo sucedido en innumerables acampadas históricas en bosques y campas, de la rebelión de Kett a los zapatistas de Chiapas. En todos estos lugares fue la combinación de ideas y gente en asamblea en algún espacio real, ocupado, la que resultó creativa: las ideas por si solas quedan rápidamente sofocadas en cubículos de estudio aislados, las multitudes por si solas se vuelven estúpidas rápidamente en los estadios de los deportes permitidos. Cuando se unen nuestro movimiento se pone a la altura de su nombre. Puede empezar la historia. De ahí que nuestros enemigos tengan la necesidad de reprimir nuestros hechos y nuestras ideas. La protección de esta relación entre ideas y asamblea es lo que olvidó la Constitución norteamericana y hubo que arreglar enseguida la primerísima enmienda.

La práctica de la desobediencia civil en EE.UU está intacta (audio)

26 Nov

por Natalia Nicastro | Kalewche Web

Tras dos meses de protestas populares, los partidarios del movimiento Ocupar Wall Street (OWS) desafían tormentas de nieve, gas pimienta y violentos desalojos policiales para estar presentes en los espacios públicos de Estados Unidos. Natalia Nicastro, estudiante de sociología radicada desde hace tres años en Philadelphia, habló acerca de la situación de los indignados en el norte. Ya llevan más de un mes tomando la plaza principal de la ciudad.

Vea otro informe de audio reciente

Informe desde Wall Street: Somos el 99% (podcast)

26 Nov

por Andalucia Knoll para Medio a Medio

Occupy Wall Street, originalmente era la llamada de la revista estadounidense Adbusters urgiendo a la gente para ir al centro financiero del mundo, Wall Steet y ocupar la plaza Zucotti Square. Esta llamada era dirigida al 99 porciento de la población que están hartos de la política del 1 porciento y la crisis económica que provocó.

Lo que empezó con este encampamento ha explotado a ser un movimineto a nivel internacional con ocupaciones solidarias en más de 40 ciudades de los estados unidos y protestas en cientos de lugares en todos los continentes del mundo.

Debido a la prohibición de bocinas y megáfonos, la gente ha creado un micrófono del pueblo donde se repiten las palabras de todos. En nueva york se ha creado una asamblea de Occupy Wall Street en español.

Marcha por la puente Brooklyn el 17 de noviembre

Dos días antes del aniversario, la policía de NY desolojó el campamento en la media noche. Para prevenir que la gente protestara por este desalojo, cerró todas las estaciones del metro próximas a wall street y puso barricadas alrededor de la plaza. La policía arrestó a decenas de personas golpeándolos mucho, y tiraron todas sus cosas, incluyendo sus carpas, comida, suministros médicos y los 5 mil libros que pertenecieron a la biblioteca del pueblo.

Este violento desalojamiento recibió mucha prensa y animó a la gente a apoyar al movimiento. Al siguiente día miles de personas retomaron la plaza. Y el 17 de Noviembre, se celebró el aniversario de este movimiento de Occupy Wall Street.

En la mañana cientos de personas inundaron el centro financiero para prevenir la apertura de wall street. En la tarde más de 40,000 personas marcharon cruzando el puente Brooklyn bajo la bandera “Somos el 99%” Entre estos miles hubo muchos latinos y Andalucia Knoll nos trajo sus voces desde la marcha.

knoll!

Entrevista con Victor Toro: Cuando los migrantes indocumentados ocupen Wall Street – Primera Parte

24 Nov

“Nadie sabía que existían 12 millones de gentes moviéndose y trabajando y sobreviviendo en el seno de una sociedad tan grande como es los Estados Unidos. Solo ahí es que va a surgir el movimiento serio, verdadero, real, concreto.”

Por Claudia Villegas y Rodolfo Hernández – Huellas Mexicanas

Miembro fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionara (MIR) en Chile, prisionero político durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, exiliado político, y activista incansable en la lucha por los derechos de los trabajadores y los migrantes indocumentados en Nueva York y Estados Unidos, Víctor Toro -quien injustamente enfrenta un juicio de deportación y es acusado de haber pertenecido a una organización terrorista, el MIR- platicó en el sur del Bronx con Huellas Mexicanas acerca del Movimiento Occupy Wall Street y del papel de los millones de migrantes indocumentados y los mexicanos en el futuro de dicho movimiento.

Huellas Mexicanas: ¿Qué opinas del movimiento Occupy Wall Street?

Víctor Toro: Los grandes acontecimientos que se desarrollan en torno al Wall Street, como todas las grandes situaciones, siempre tienen su pequeña historia, y es muy importante recordar algún extracto de esa historia. En el 2006, en Estados Unidos explotó un movimiento social: el de los inmigrantes indocumentados. Participaron 200 mil, 300 mil, 400 mil y medio millón de gentes en las más grandes ciudades como Los Ángeles, Chicago, Nueva York, San Francisco, Washington, Virginia, Boston. Pero ese movimiento no surgió de la nada, surgió porque una situación política se había generado, se estaba madurando en el conjunto de la sociedad. Además de la existencia y la aparición y reaparición desde el anonimato, desde la oscuridad, de la existencia de un conglomerado de seres humanos que sobrepasaba los 12 millones de personas con una infinidad de situaciones humanas, sociales, económicas y políticas que reflejaban en sus rostros y en sus peticiones.

Pero paralelamente a este movimiento de los inmigrantes, ya se insinuaba en ese entonces la existencia de una crisis económico-social en las entrañas del monstruo, en Estados Unidos.  Y esta crisis era tratada de opacar, de silenciar, de no reconocerla. Estamos hablando del 2006. Y entonces, los más ultra reaccionarios, paradojalmente los causantes de esta crisis inicial en el 2006, trataban de mostrar a este movimiento social de protesta de los inmigrantes como los chivos expiatorios, como los causantes de esta crisis que se insinuaba, que aparecía. Entonces nosotros, los indocumentados, éramos los responsables del crecimiento del desempleo, éramos los responsables del aumento del terrorismo, de las diferentes situaciones que empezaba a vivir la sociedad. Si había deserción de la escuela, se decía que era porque los inmigrantes llenaban las salas de estudio. En la salud había un problema con la atención y los recursos para la salud y toda la sociedad, porque los inmigrantes estaban atendiéndose sin pagar. Entonces toda esta campaña es muy fuerte y alienta el desarrollo de sectores de la ultraderecha, del fascismo, del racismo,  del Ku Kux Klan, y de la derecha más derecha dentro del Partido Republicano como dentro del Partido Demócrata.

Y esta crisis que para muchos todavía es como una crisis encubierta, que no maduraba, que no surtía, pone a todo el mundo a reflexionar, a pensar. Siempre hay que tener presente que este territorio llamado los Estados Unidos, es un país conformado por alrededor de 350 millones de habitantes en el que la mayoría son gente anglo sajona, y por supuesto,  con un enorme crecimiento en los últimos cincuenta años de la población hispana. Se habla de que ya nos convertimos en la primera minoría. Entonces… no sé para que sirve ser primera, segunda o tercera minoría, pero bueno hemos crecido.

Es este cuadrito muy sucinto el que conlleva a que surja dentro de la lucha electoral desde hace dos años y medio atrás toda una tendencia “progresista” dentro del Partido Demócrata que postula a Barack Obama como candidato a la presidencia. Este hombre y este Partido logra capitalizar en alguna medida los descontentos, aplacar y dividir, neutralizar el movimiento de los inmigrantes, y adularlo con promesas de una posible ley de legalización en los primeros cien días cuando él fuera el presidente. Se transforma en el primer presidente negro de los Estados Unidos y es la respuesta que la clase dominante le da a esta crisis que todavía no la reconocen como tal, aun cuando en las postrimerías, al final de la campaña electoral, el Bush alcanza a decir que lo que se vivía en Estados Unidos era una recesión económica para lo cual había que realizar un rescate económico. Y logra con toda esta campaña en contra de los inmigrantes, con toda esta campaña en contra del terrorismo y el aumento de todos los males sociales en toda la sociedad, logra un apoyo en el Congreso para intentar salvar,  y rescatar de la crisis que el reconoce que se ha gestado en Estados Unidos. Una recesión con nombre y apellido de carácter económico en el país más poderoso del mundo. Y no sé a donde fueron a parar estos setecientos mil millones de dólares. Se supone que lo reparten entre los consorcios bancarios más poderosos que por su cuenta administran estos chavos, y que a veces desaparecen y nunca se sabe si sirvieron o no sirvieron, ni en que se invirtieron.

Pero también, apenas asume Obama, logra otro stock de dinero -un poquito mayor-  y también busca los mismos objetivos que buscó Bush. Y uno llega a pensar mal intencionadamente -o bien intencionadamente- que como que se repartieron la torta. O sea, los primeros 700 mil millones se los llevaron los Republicanos y los otros 700, los Demócratas. Se los repartieron entre sus adictos, sus apoyadores, y trataron de salvarse como dice el dicho, “que se salve el que pueda, pero primero nos salvamos nosotros.” Y eso ha pasado como desapercibido, ya nadie se acuerda de esta cantidad de dinero, que además sale del bolsillo de los contribuyentes, de cualquier persona que contribuye o que está en el frente laboral de este país. De ellos es, dinero para salvar a los que causaron la crisis -o sea, a los poderosos. Entonces con eso, Obama  y el Partido Demócrata, partía de reconocer que sí había una crisis y una recesión económica y que paulatinamente han sido más enfáticos en describir esta crisis.

Nunca los inmigrantes han sido acusados como los posibles culpables o uno de los culpables de la gestación de esta crisis por parte de la crisis dominante, por parte de los racistas, por parte de los sectores más ultraconservadores, ultra reaccionarios, tanto dentro del partido Demócrata como en el Partido Republicano, en el Congreso o en la Cámara, en la Casa Blanca o en el Pentágono. Siempre siguen teniendo esta opinión. Entonces, esta situación de recesión económica se ha prolongado por demasiado tiempo en los Estados Unidos. Ellos creen que ésta puede terminar, pero también dicen que todos los visos económicos de todos los economistas y estudiosos de aquí de los Estados Unidos -de todas las filiaciones políticas- es que no sólo la crisis se ha prolongado en el tiempo, sino que existe la amenaza de una profundización y la posibilidad de que se desarrolle de una manera más profunda. Y eso lo dicen hasta voceros del gobierno, y ahora lo repiten con más fuerza los que causaron la crisis original en los Estados Unidos, y que son la oposición Republicana racista.

Es en ese transitar que estamos, cuando ocurre la profundización de la crisis en Europa por salvar a Grecia. Ahí ha habido una última salida de parche para la situación. ¡Todos han sido parches, todas las soluciones! Para ayudar a Europa, para ayudar a España, para ayudar a Francia, para ayudar a la propia Inglaterra e incluso para salvar a la propia Alemania. Entonces esa crisis también se ha ido manteniendo en el tiempo y así es que surgen todos estos llamamientos populares para enfrentar nuevas y viejas situaciones. Viejas situaciones como la del África del Norte, que se producen grandes movimientos sociales convocados por el Internet, el famoso facebook, y el famoso twitter, y etcétera. La revolución de los twitter, la revolución de los facebook, y la revolución del Internet convocando a la liberación y la revolución del África del Norte. Y generan grandes movimientos sociales, y lanzan grandes movimientos de descontento a las grandes plazas populares, y tumban regímenes autoritarios, tumban dictaduras como las de Mubarack, cae Egipto y cae Túnez y caen un montón de pequeños gobiernos, mientras que por el otro lado también ellos desarrollan otras guerras paralelas donde las contradicciones toman una dirección diferente, como es en el Yemen, donde el gobierno que ahí existe es un gobierno títere del imperialismo y ahí pues no están las mismas fuerzas que involucran en Libia y tratan ellos de parar estas revoluciones superficiales por el Internet, pero que no son todavía revoluciones sociales.

Como yo decía en una conversación hace poco: la revolución no se hará por Internet. Hay que decirlo de manera enfática y radical, porque por Internet no se construye poder popular y comunitario. No se construye una alianza social revolucionaria de los pueblos, no se construye un partido revolucionario, no se construye una conciencia revolucionaria, no se educa combatientes y militantes para la lucha de clases. La lucha de clases es el termómetro histórico infaltable en todo acontecimiento histórico. Desde ahí es que surgirá la posibilidad de hacer avanzar todos estos movimientos sociales. No los estoy rechazando, pero no nos hagamos grandes ilusiones en estos movimientos convocados desde arriba.

La revolución siempre será una revolución de abajo y será un enfrentamiento de clase que en algunos momentos es encubierto como fue la lucha de los inmigrantes por 15 o por 20 años: silenciosa, desconocida. Nadie sabía que existían 12 millones de gentes moviéndose y trabajando y sobreviviendo en el seno de una sociedad tan grande como es los Estados Unidos. Solo ahí es que va a surgir el movimiento serio, verdadero, real, concreto. Entonces, eso no significa que no valoremos estos movimientos contestatarios, estos movimientos de indignados e indignadas. Ellos están haciendo su aporte, Liberty Plazaestán haciendo su contribución, están involucrando a amplios sectores que están siendo afectados por la crisis. Porque no sólo aquí ha sido la crisis de los migrantes. La recesión creó la crisis del sector hipotecario. Por ahí Obama tiró una medida de parche para beneficiar a 900 mil personas, ¡pero son 9 millones los afectados por la crisis hipotecaria! ¿Y qué pasa entonces con los otros millones de gentes? Puede que hayan unas soluciones de parche para los desempleados. Son el 13% de la población. El 13% de la población desempleada significa que son 45 millones de desempleados en este país producidos por la crisis actual.

A eso hay que agregar los afectados por la crisis crónica en los Estados Unidos, los que nunca han podido trabajar, los que viven de todas las entradas y el estado de bienestar y todos los resquicios, los que estuvieron en la guerra y que viven del sistema y que viven un sistema disfrazado. Esos son millones, son más que los 45 millones. Deben haber aquí, superior a 100 millones de gentes que no trabaja en este país, que no está resolviendo sus situaciones, y eso ha implicado el aumento del desamparo, el aumentó de los problemas económicos. Se acerban los ánimos y por lo tanto hay una situación de violencia generalizada que atraviesa todos los poros de la sociedad y del ser humano. Por eso es que hay más violencia doméstica, más robo, hay más violaciones, hay más crímenes, más presos, etcétera. Hay una tendencia mínima a la descomposición del sistema mismo cuando empiezan a expresarse de manera tan masiva estas situaciones, este cuadro. Ustedes ven los cuadros de la gente que anda haciendo fechorías en la calle es mayor en todas las direcciones. No sólo de violaciones, de robo. Hay gente que está asaltando bancos, que se está metiendo al supermercado. Y que hay un estado de corrupción generalizado, no sólo a nivel mínimo. Ya los políticos están robando a manos llenas y de forma descarada: los concejales, los gobernadores, los alcaldes y los pacos –los policías. Hay dos o tres procesos en los que se están investigando a grandes grupos de policías en las más altas esferas que han estado involucrados en contrabando de drogas, armas, etcétera. Hay unos mínimos rasgos de la descomposición por consecuencia de esta recesión reconocida y a veces desconocida por los estamentos del poder.