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El Invierno de Nuestra Ocupación

11 Dic

Una Propuesta de Michael Moore

Compartido desde Rebelion.org

Estamos en invierno. Wall Street se regocija, esperando que el cambio de estación provoque también un cambio en nuestro espíritu, nuestro compromiso: detenerlos.

No pueden ser peores. ¿No habrán oído hablar de Washington y las tropas de Valley Forge, la gran sentada del invierno de 1936/37? Históricamente siempre que llega el invierno el pueblo se vuelve más perseverante y las fuerzas diabólicas emprenden la retirada.

Todavía no hemos cumplido 12 semanas y Ocupa Wall Street ha crecido tan rápidamente, se ha vuelto tan grande, que ninguno de nosotros puede abarcar los cientos de ciudades que se han unido al movimiento, los cientos de acciones -algunas de ellas en los propios barrios simplemente, en las escuelas y en las organizaciones- que se han producido. Las charlas han cambiado irreversiblemente en el país. Ahora todo el mundo habla del 1% que se ha mandado a mudar con todo su dinero mientras el 99% lucha por llegar a fin de mes. El pueblo ya no está paralizado por la desesperación o la apatía. Muchos ya saben que ha llegado el tiempo de recuperar nuestro país de manos de los banqueros, los lobistas y sus lacayos: los miembros del Congreso de los EEUU y los legisladores de los 50 estados. Y están locos si creen que el pequeño clima de caos (conocido como el invierno del siglo XXI) que ellos contribuyeron a instalar va a detenernos.

Quisiera proponerles a mis hermanos y hermanas Ocupas que tengan en cuenta que existen muchas maneras de mantener ocupado Wall Street durante los meses de invierno. Tal vez no haya nada mejor que instalar el movimiento puertas adentro por algunos meses, ¡y ver como se agranda! (Para quienes quieren mantener la ocupación afuera, por todos los medios, háganlo, ¡los demás haremos lo mejor que podamos para ayudarlos y mantenerlos calientes!)

El invierno nos proporciona una extraordinaria oportunidad de ampliar nuestras actuaciones contra los capitanes del capitalismo que ocuparon nuestras casas con su fraudulento sistema de hipotecas que sacudió a millones de familias y las precipitó al vacío con su cruel sistema de protección de la salud que les dijo a 50 millones de estadounidenses “si usted no puede pagarse un doctor váyase usted mismo a la M”; los préstamos a los estudiantes que convierte a los jóvenes de 22 años en “prisioneros de sus deudas” en pésimos trabajos por los que no pueden seguir estudiando pero que deben aceptarlos por que se hallan empeñados en cientos de dólares durante las siguientes dos décadas; y el mercado de trabajo que deja sin empleo o subempleados, y muchos del resto de los trabajadores forzados a aceptar recortes en sus salarios, reducciones en la atención a la salud y trabajos con seguridad cero.

Pero nosotros los del Movimiento Ocupa rechazamos esta versión del “Sueño Americano”. Sugerimos a cambio que ete invierno enfoquemos las siguientes acciones: OCUPAR EL INVIERNO

Una propuesta a la Asamblea General de Ocupa Wall Street por Michael Moore

1) Ocupar Nuestras Casas. Lo sentimos banqueros, tener un techo es un derecho humano, y ustedes no podrán ocupar nuestras casas mediante ejecuciones y desalojos, porque son nuestras casas, no las de ustedes. Ustedes pueden mantener sus hipotecas pero no tienen el derecho de arrojarnos a nosotros o a nuestros vecinos a la intemperie. Con casi una de cada tres casas hipotecadas actualmente en ejecución o próximas a estarlo, el Movimiento de Ocupas va a conformar localmente “Fuerzas de lucha de los Ocupas”, para crear protecciones humanas para cuando los bancos quieran desalojar a la gente de sus casas. Si la ejecución ha ocurrido entonces ayudaremos a las familias a volver literalmente a sus hogares ejecutados (vean el pasaje de mi última película en que muestro cómo realizamos la reocupación) Comenzando hoy. Retomemos la tierra, muchas otras organizaciones en todo el país están contribuyendo a Ocupar Nuestras Casas. Muchas acciones han logrado diariamente que muchas familias regresaran a sus hogares. Esto continuará todos los días hasta que los bancos se hallen obligados a abandonar sus fraudulentas prácticas, hasta que a los dueños de casa se les permita cambiar sus hipotecas por otras que reflejen el verdadero valor de sus casas y a los que no pudieran afrontar el pago de hipotecas se les permita seguir viviendo en ellas mediante el pago de un alquiler. Suplicaremos a los medios que difundan estas acciones que están ocurriendo en todas partes, aunque raramente son difundidas (usted necesita tener un Kardashian en su casa mientras es desalojado para tener un lugar en los periódicos) No es una historia nueva (ver esta escena filmada en 1988) Recuerde también por favor, las palabras de la congresista Marcy Kaptur de Toledo (en “Capitalismo, una historia de amor”) ¡No dejen sus casas si el banco lo ejecuta! Déjelo llevarlo a la justicia y entonces PIDA al juez que solicite al banco una copia de su hipoteca. No podrá. Está fraccionada de cien modos diferentes, vinculada a otras hipotecas y vendida a los chinos. Si no pueden concretar la hipoteca tampoco podrán ejecutarla.

2) Ocupar Su Colegio. En casi todas las demás democracias del planeta, los estudiantes van al colegio gratuita o casi gratuitamente. ¿Por qué lo hacen esos países? Porque saben que para que su sociedad progrese deben tener una población educada. Sin eso la productividad, la innovación y un electorado informado se atrofian y todos sufren las consecuencias. Eso es lo que hacemos en los EEUU: hacemos de la educación una de nuestras últimas prioridades, los estudiantes que se gradúan apenas conocen el mundo ni su propio gobierno, ni su economía y luego los fuerzan a endeudarse antes de lograr su primer trabajo. Este sistema ha sido muy bueno para nosotros, no es cierto? Nos ha convertido en los líderes del mundo en… en… bueno, ok, en el número 27 o 34 en casi todo (excepto en la guerra). Esto debe terminar. Los estudiantes deben hacer este invierno lo que realmente están haciendo en docenas de campus: haciendo sentadas, ocupando las oficinas de préstamos, interrumpiendo sin violencia las reuniones de los directores e instalando sus carpas en los espacios administrativos. Jóvenes, nosotros, la generación de los de 60 les prometimos crear un mundo mejor para ustedes. Hemos logrado la mitad, ahora son ustedes quienes deben terminar la tarea. No paren hasta que esta guerra haya terminado, el presupuesto del Pentágono reducido a la mitad y los ricos estén obligados a pagar sus impuestos. Y deben pedir que ese dinero vaya a la educación, Nosotros estaremos con ustedes en todo esto. Y cuando esto se haya establecido y ustedes estén graduados, en lugar de tener una deuda de 40.000 dólares, vayan y conozcan el maldito mundo, o inventen algo en su propio garaje, o armen una banda. Disfruten de la vida, descubran, exploren, experimenten, encuentren su camino. Cualquier cosa menos ser ayudantes del jefe en Taco Bell.

3) Ocupe Su Trabajo. Aproveche el invierno para organizar un sindicato en su lugar de trabajo O si hay un sindicato, pida a sus líderes que dejen sus comodidades y se vuelvan agresivos fueron nuestros abuelos. Seguramente ustedes saben que no habríamos tenido clase media si no hubiera sido por las huelgas de los años 30-50. Dentro de tres semanas celebraremos, en mi pueblo Flint, Michigan, el 75 aniversario de los trabajadores que tomaron y ocuparon las fábricas de General Motors durante 44 días al terminar el invierno. Su acción encendió el movimiento de los trabajadores que llevó a decenas de millones desde la pobreza a la clase media. Es hora de volver a hacerlo (De acuerdo con la Oficina de Censos del New York Times, 100 millones de estadounidenses viven en la pobreza o casi. Desgraciadamente la codicia ha destruido el corazón fabril de nuestras comunidades. ¡Ya es bastante!) Aquí hay dos buenos sindicatos a los cuales los trabajadores pueden adherir y unirse: UE y SEIU. También es bueno el CWA. He aquí que deben actuar rápidamente y organizar sus lugares de trabajo (no olviden ser muy cuidadosos cuando lo hagan) Si su compañía está intentando cerrar y trasladar sus empleos a otro lugar, es el momento de ocupar el lugar de trabajo (de nuevo ustedes pueden ver, en mi película, la exitosa ocupación de una fábrica)

4) Ocupe Su Banco. Esto es lo más fácil. Simplemente abandónelo. Transfiera su chequera y su carta de crédito a una organización crediticia sindical sin fines de lucro. Es seguro y allí las decisiones no están basadas en la codicia. Y si el banco trata de ejecutar a su vecino, Ocupe la sucursal local con otras 20 personas y llame a la prensa. Póngalo en internet.

5) Ocupe la Compañía de Seguros. Es tiempo no solo de detener la existencia de 50 millones de personas sin seguro de salud, sino también de hacer un simple pedido: la eliminación de las compañías aseguradoras privadas y de lucro de la salud. No hay nada más bárbaro que permitir que se comercie y se saque provecho de la gente cuando cae enferma. No permitimos que nadie se lucre cuando necesitamos de la policía o de los bomberos. Hasta hace poco no habríamos permitido a ninguna compañía operar en una escuela pública. Lo mismo debe suceder cuando usted necesita un médico o internarse en un hospital. Hace mucho que deberíamos haber ocupado Humana, United Health, Cigna y hasta las supuestas “sin fines de lucro Cruces Azules”. Lo que necesitamos es actuar en sus campos, en sus lobies, o en sus hospitales con fines de lucro. He aquí mis ideas para los cinco lugares que podemos Ocupar este invierno. Ayuden a los ejecutados hipotecariamente a Ocupar sus hogares. Ocupen los campus de sus colegios, especialmente las oficinas de préstamos estudiantiles y las reuniones de los directivos. Ocupe su trabajo y que todos firmen su afiliación al sindicato, o rechazando que el CEO decida embarcar la empresa hacia otros lugares transoceánicos. Ocupe la sucursal de su Chase, su Citi o de su Bank of America cerrando su cuenta y trasladándola al crédito de un sindicato. Ocupe las oficinas de las aseguradoras, los cuarteles de las compañías farmacéuticas y los hospitales de pago hasta que la Casa Blanca y el Congreso aprueben la ley de la tarjeta universal de salud que no aprobaron en 2010.

Amigos, los ricos están corriendo asustados. Ustedes no necesitarán más pruebas cuando lean la historia de la semana pasada. Los más importantes estrategas Republicanos en reunión privada con ellos les dijeron que tenían que cambiar el tono si no querían verse aplastados por el movimiento de los Ocupa de Wall Street. Ellos no tenían que cambiar sus codiciosas actitudes, el modo como hablan y ven la situación. Les dijeron que no deben usar más la palabra “capitalismo” que el movimiento Ocupa ha convertido en mala palabra. Decir solamente “libertad económica” les aconsejaron. Y no critiquen al movimiento, porque la mayoría de los estadounidenses están de acuerdo con él o sienten como él. Simplemente hablen de Ocupas y de los afligidos estadounidenses: en serio.

Sí, en solo 12 semanas hemos matado su palabra más sagrada –capitalismo– y los hemos puesto a correr, a la defensiva. Hay millones corriendo tras ellos y nuestro único objetivo es quitarlos del poder y reemplazarlos por un sistema que controlado por el 99%. El 1% consiguió formar dos partidos que le obedecieran. ¿Cómo puede ser que el 1% de la población tenga dos partidos y el resto, ninguno? Esto también debe cambiar. En mi próxima carta sugeriré cómo podemos Ocupar el Proceso Electoral. Pero primero debemos comenzar con los que mueven los hilos de las marionetas en el Congreso. Es lo que llamamos Ocupar Wall Street, siempre es mejor tratar con los responsables, no les parece? ¡Ocupemos el invierno! Y el invierno nos conducirá ciertamente hasta una esperanzada Primavera Estadounidense.

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451 en la Plaza de la Libertad (ex-Zucotti Park)

8 Dic
Escrito por Peter Linebaugh para Sin Permiso

Traducción  de Lucas Antón

La destrucción con nocturnidad y cobardía de más de cinco mil volúmenes de la “Biblioteca Popular” la semana pasada, un depósito de conocimiento reunido por el movimiento “Ocupa Wall Street” exige el más vigoroso contrapeso. El alcalde Bloomberg de Nueva York ordenó dicha destrucción, que fue coordinada desde luego con Wall Street y la Casa Blanca.

Que el número 451 se convierta en su matrícula, que sea su número de Seguridad Social, que pase por contraseña de sus miles de millones, que sea su absoluto carné de identidad, pues el mundo hoy le conoce como aquel que llevó a cabo la distopía de la quema de libros descrita en Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury, que se saben todos los alumnos de los institutos norteamericanos.

O bien podría compararse la destrucción efectuada en el Parque Zuccotti a la quema de libros en la Alemania de 1933. Las hogueras alemanas movieron a un camarada de 1968 a colocar en el lugar de la horrenda acción de los nazis una placa con las palabras que Heinrich Heine escribiera en 1821:

wo man Bücher verbrennt,
Verbrennt man
Auch am Ende Menschen

que viene a significar poco más o menos, ‘allí donde el hombre empieza por quemar libros termina quemando gente’. Existe, por supuesto, una diferencia entre 1933 y 2011. La distancia entre el gas del holocausto y las quemaduras del pulverizador de pimienta es substancial, pero se trata de una distancia que sigue un continuo químico semejante y comparte el mismo miedo a las ideas. Aunque los plutócratas están confabulados con los belicistas, ya no están organizados como capital nacional y social, el capitalismo está hoy globalizado, nos dicen constantemente, no es nacional ni social. Sin embargo, nosotros, el 99%, estamos en todo el mundo y somos cada vez más sociales.

Los libros del Parque Zuccotti Park se apilaron en contenedores pertenecientes al departamento de sanidad pública. El pretexto de la destrucción era “limpiar” el parque, el cual, según afirmó el alcalde, estaba lleno de “porquería”. Esta retórica es la de Mein Kampf. Pero nadie se engaña. Estos actos son intentos deliberados de destruir las ideas y los muchos “síes” del movimiento contra el neoliberalismo, y nuestra absoluta negación de la blasfema noción de que el dominio del 1%, con sus guerras, sus deudas y trabajos es inevitable y eterno.

Arrasar con los libros es signo de los tiempos tanto como la deliberada destrucción de las antigüedades y la Biblioteca Nacional de Bagdad. En el caso de Mesopotamia, los libros contenían la sabiduría de las primeras ciudades de la historia humana; en el caso del Parque Zuccotti, la sabiduría era a buen seguro la de las próximas ciudades de la historia humana. Bueno, no sólo de las ciudades. Evidentemente, el país y los mares y la estratosfera son lugares de porquería y destrucción que necesitan reparaciones. Hasta el jubileo bíblico del perdón de la deuda, la manumisión y la restauración de la tierra entraña un tiempo de barbecho para dar a un descanso al suelo.

Hoy en día el 1% espera toda clase de respeto, como si el dinero lo otorgase, mientras que nosotros, el 99%, nos vemos degradados y devaluados. Nuestra riqueza no es lucro asqueroso. Nuestra riqueza consiste en ideas, consiste en nuestros libros, consiste en la prefiguración de nuestra relación con los demás. Nuestra riqueza se cifra en nuestras asambleas en las que el “micrófono del pueblo” nos devuelve a la etimología de asamblea, ecclesia, que significa “convocar”.

A las pocas horas, se repitió la convocatoria y la gente volvió a re-unirse al objeto de re-constituir el movimiento para ocupar Wall Street. Entre las señales había una que sin duda era una llamada: “Arrest one of us; two more appear. You can’t arrest an idea!” [“¡Detienes a uno, y otros dos vienen, que las ideas no se detienen!”]. Las ideas no son “cosas completamente muertas”, como dijo Milton (Areopagitica, 1644), “son tan animadas, tan vigorosamente productivas como esos legendarios dientes de dragón, y sembradas aquí y allá, pueden acabar brotando como hombres armados”. Escribía en medio de una guerra civil; nosotros podemos decir que estamos armados de libros e ideas. Nuestras ocupaciones, aquí y allá, y por doquier, las encarnan. No hay más que ser testigos de la elocuencia de voz queda y la sólida compostura del bibliotecario de “Ocupa Wall Street” en la rueda de prensa de antes de ayer para comprender esta ecclesia.

Esta – la relación entre palabras y hechos – es la cuestión esencial. La Ocupación de Wall Street tendía hacía una unidad de acción y habla, pues la acción de la ocupación creó la asamblea en la que podía darse el hablar claro y alzar la voz. La discusión resultante crea el conocimiento del futuro revolucionario. La lucha por las ideas es una lucha por el espacio: así pasaba en las colinas y montañas de las guerrillas de liberación, y con los campesinos y soldados de los soviets, ese fue el caso de los pequeños granjeros y artesanos de la guerra civil inglesa, y el de la cancha del juego de pelota en la que empezó la Revolución Francesa de 1789; así ocurrió en el Zócalo de Oaxaca; y fue lo sucedido en innumerables acampadas históricas en bosques y campas, de la rebelión de Kett a los zapatistas de Chiapas. En todos estos lugares fue la combinación de ideas y gente en asamblea en algún espacio real, ocupado, la que resultó creativa: las ideas por si solas quedan rápidamente sofocadas en cubículos de estudio aislados, las multitudes por si solas se vuelven estúpidas rápidamente en los estadios de los deportes permitidos. Cuando se unen nuestro movimiento se pone a la altura de su nombre. Puede empezar la historia. De ahí que nuestros enemigos tengan la necesidad de reprimir nuestros hechos y nuestras ideas. La protección de esta relación entre ideas y asamblea es lo que olvidó la Constitución norteamericana y hubo que arreglar enseguida la primerísima enmienda.